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¿El 2020, Maldición o Bendición?

Actualizado: 28 nov 2022

Cómo sobrellevar las dificultades a través del agradecimiento.


Por: Soledad Rodas


Suena contradictorio, ¿no? Cómo se puede practicar el agradecimiento en los momentos difíciles; si es tal vez cuando más desamparadas nos sentimos y cuando más sentimos que no hay esperanza...


Hace algunos años oí de un buen amigo una frase que se ha quedado en mi cabeza y espero tenerla presente siempre: "feliz y agradecido". Él nos compartió la frase contándonos como él agradece diariamente lo que considera que son las bendiciones con las cuales cuenta en ese momento. No importa qué tan difícil es la situación por la que esté pasando, al hacer esto una práctica rutinaria, nuestra mente estará más positiva y con más esperanza para seguir adelante. Como dicen: el pensamiento rige el sentimiento (y el comportamiento), pensé que probaría, total no tenía nada que perder, así que en mi mente hice un listado por lo cual yo estaba agradecida. En ese momento no me pareció nada difícil. Sí, no es difícil, sobre todo cuando estamos en períodos tranquilos, con trabajo, salud y sin dificultades muy grandes. Lo seguí poniendo en práctica por las noches, hago un recuento de mi día y agradezco por lo que considero que son mis bendiciones de ese momento, así como nos lo habían compartido. Hasta allí todo muy bien.


Meses después, en un chequeo rutinario, me encontré con que había células anormales dentro de mí y debíamos de hacer más análisis (no de emergencia, pero sí en un par de meses posteriores). Era fin de año y con planes y celebraciones, decidí seguir con los chequeos pasadito el año nuevo. Quien me iba a decir que después de ese chequeo, el siguiente año iba a ser uno que marcaría mi vida, entre problemas de salud y otras sorpresas que se me iban a presentar, unas tras otras. Terminé ese año 2020 con 5 biopsias, dos operaciones, la muerte de mi papá y nada más y nada menos que la pandemia del COVID.


La pandemia por sí sola nos dejó encierro e incertidumbres por meses, pero además pasé aislada por contagio, sin mis hijas, en dos ocasiones. ¡Sí, dos contagios el mismo año en cuestión de seis meses, lo que ocasionó que no sólo pasara aislada para mi cumpleaños, si no el cumpleaños de mi esposo, navidad y año nuevo! Fue un año muy duro, de muchos obstáculos, pero también de mucho aprendizaje. En cada uno de esos momentos recuerdo repetir en mi mente una y otra vez “feliz y agradecida”. En vez de llenarme de pensamientos negativos, que me creaban aún más ansiedad, miedo e incertidumbre, hacía un listado en mi mente. “¿Qué tengo en este momento para agradecer?”, me preguntaba y sorprendentemente, razones las había. Recuerdo estar metida en la máquina para una Resonancia Magnética, que de por sí sólo es traumático estar metido en ese encierro, y trataba de concentrarme únicamente en mis bendiciones. Esto no quiere decir que no tenemos derecho a sentir, a tener tristeza, a tener miedo, pero los sentimos, les damos su espacio y los despedimos y luego llenamos nuestra mente con pensamientos positivos. Lo que consideramos nuestras bendiciones, se vuelven en el motor que nos hace seguir, que nos hace luchar y poder ver la luz al final del túnel.


Puedo decir que después de todas estas experiencias agradezco el estar viva, el tener salud y como familia que nos dejó enseñanzas, puedo ver a mis hijas aún adolescentes siendo más resilientes, más conformes. Sobrellevamos este tiempo cada uno a su manera de lo mejor que supimos hacerlo. Hace unos meses estuvimos hablando de lo que fue ese año y sorprendentemente una de mis hijas mencionó que a pesar de las dificultades que se nos presentaron, tiene recuerdos bonitos que no se le van a olvidar. Me quedé no sólo sorprendida, sino pensando y realmente son después de las dificultades que agradecemos las pequeñeces, porque sabemos lo que es no tenerlas. El simple hecho de estar juntos y poder abrazarnos, el tenernos los unos a los otros, el estar vivo, ya son grandes bendiciones. Además creo que al practicar el vivir desde el agradecimiento, de alguna manera se lo transmitimos a los hijos. Se vuelve un efecto dominó.


Así que hoy, aunque estés pasando por dificultades, toma unos minutos y piensa en lo que sí tienes, en vez en lo que te hace falta. ¿Qué bendiciones tienes hoy? Verás como tu mente se va transformando poco a poco para vivir una vida más plena y en paz. Si no lo crees posible, inténtalo… si no lo logras habrás perdido sólo unos minutitos, pero si lo logras, ganarás un hábito que será un gran regalo para tu vida.


Hay veces en las que no tienes energía. No logras ver lo positivo de vivir. Muchas razones pueden haberte llevado a sentirte así. Si quieres hablar más más sobre este tema o te encuentras en momentos desesperanzados, en Esperantza estamos las TIAS para escucharte y poderte guiar para que paso a paso salgas adelante: https://www.esperantza.com/tias


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