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La última lección de mi papá -procesando duelos

Por Genoveva Rodríguez Castañeda

open eye wisdom gained from acceptance
Open golden eye

"Quien es capaz de sufrir a fondo sin caer en la depresión o el cinismo, también es capaz de experimentar intensamente la felicidad". -Isabel Allende.


Mi papá falleció en julio. Cuatro meses más tarde quiero compartirles lo que he aprendido sobre los duelos y en el legado que mi papá dejó en mí. Para mí no ha sido un duelo, sino varios, y no empezó hace cuatro meses, sino hace varios años. Hace un poco más de veinte años, después de agotar intentos de conversación y llegar a acuerdos, reconocimiento de responsabilidades y reparación. Llegué a un punto en mi vida en la que o me separaba definitivamente de la relación con mi papá o me quitaría la vida. Decidí independizarme, y fueron años dorados en los que aprendí, con muchos tropiezos a ser independiente y adulta. Mucha gente me dió la espalda, pero mi mamá, mi terapeuta durante ese tiempo y mis amistades me dieron el apoyo que necesité para seguir adelante. Luego me gané una beca Fulbright que me impulsó a salir de mi país (también me toco vivir el duelo migratorio, pero eso es para otro blog).

Mi vida en el exterior, se ve cómo una vida que cuenta con una lista de logros, diplomas y otros éxitos. Pero lo que llevó en el fondo ha sido difícil, en el que he cerrado ya ciclos de dolor, he estado sin tener dónde vivir, con el corazón roto y mi familia y amigos lejos. Pasé muchos días y noches sintiéndome aislada y sola y momentos en los que me tocó dejar todo y empezar desde cero. Pero, estoy por contarles del otro lado del dolor, de cómo la vida siempre me ha traído lindas amistades y nuevas oportunidades para amar, ser amada y disfrutar la vida.

Los duelos no ocurren únicamente cuando alguien importante en tu vida muere, sino los vivimos cuando tenemos cambios significativos en nuestras vidas. Pueden ser como la ruptura de la relación con mi papá, un divorcio, migrar a un nuevo país, perder nuestro trabajo o que nuestros hijos se gradúen y salgan del hogar. También hay otros duelos más personales como el que nuestro cuerpo ya no se recupere como antes después de un a noche de baile, en fin, vivimos duelos cuando sentimos que perdimos algo y hay cambios reales en nuestro día a día que vivimos para siempre.


Todo cambio, hasta los cambios positivos como ganarte una beca o casarte, traen consigo duelos, siempre hay partes de la vida cotidiana de uno que deben morir para dejar que la nueva vida florezca. Así que te insto a hacer el ejercicio de pensar en algún cambio reciente en tu vida y luego que lo hagas, lee y ve pensando con qué etapa de duelo te identificas más. Segun Klǖber-Ross pasamos por cinco etapas cuando estamos de duelo, que tienden a ir de la primera a la quinta, pero hay veces que regresamos a sentir la etapa anterior.


Primera etapa: negación

Nos rehusamos a ver que las personas han cambiado o que ya no existen. Es nuestro instinto de sobrevivencia diciéndonos que este dolor no existe, esta es la primera etapa que tienen los duelos. En muchas instancias de nuestra vida, lo primero que pensamos es: Esto no está ocurriendo. Por ejemplo, cuando terminamos con un novio, cuando nuestros hijos se van de casa o cuando nos vamos de casa para estudiar en otro país. Todos estos cambios traen consigo un período de pensar “Esto no está pasando”, “Me puedo regresar cuando quiera”, o “Mi hijo va a regresar y todo va a ser como antes”. En el caso del fallecimiento de mi papa me decia mensajes como “Esto no pasó, va el a aparecer en cualquier momento por la puerta y saludarme” o por ejemplo "Estoy bien y su muerte no me afecta”. La palabra duelo viene de dolor, pero eso es precisamente de lo que necesitamos distancia sentir. La parte que queremos ahogar en comer, beber, hacer ejercicio, fumar, trabajar o parrandear de más es la parte que duele.


Por difícil que sea, e ilógico que suene cuando le damos espacio al dolor... resolvemos. Pasando por el dolor es que logramos un brillo nuevo y la vida cobra un sentido más profundo. No querer pasar por el dolor, evitar sin saberlo, nos hace pasar del dolor al sufrimiento. Lo que es peor es que restringe nuestra capacidad de sentir, tanto la alegría como la tristeza. Decimos que no queremos sentir dolor, pero al no permitirnos sentirlo vivimos con él.



Segunda etapa: enojo.

El enojo bien puede llegar a la rabia y a muchas mujeres se nos enseña a no expresarlo. Entonces confundimos al enojo con tristeza, mientras levantamos paredes de resentimiento. No temas sentir tanto enojo, date permiso de sentirlo y de aprender de lo que sientes. Por que al darle su lugar permite que pongas los límites que necesitas poner y te da la fuerza para poner tus necesidades como prioridad. Ojo que aquí es importante recordarte que lo que no te permites sentir y que salga, te puede enfermar. Existen estudios que comprueban que las mujeres que sentimos rabia y ponemos límites, vivimos más años y con mejor salud que las que nos tragamos lo que sentimos en nombre de llevar "las cosas en paz". Para mí el enojo me ayudó a ponerle fin a años de control y abuso psicológico, me hizo salir de donde estaba e independizarme. Era un sentimiento parecido al fuego, que puede quemar todo si no se controla, pero que bien dirigido a donde tiene que estar, nos da la fuerza para hacer lo impensable. A las mujeres se nos tacha de muchas cosas feas cuando actuamos con enojo. Recuerdo que en su tiempo muchos comentaron sobre lo loca, colérica y mentirosa que fui, cuando puse los límites que me salvaron la vida.


Tercera etapa: La negociación

En mi experiencia tanto personal como de amiga consejera, es la etapa en la que más nos podemos quedar estancados. Negociando, pensando que hay cosas que están en nuestras manos hacer para que el cambio que causa tanto dolor no ocurra. Aquí es cuando rezamos y le ofrecemos a un ser superior cualquier cosa a cambio de que este cambio que nos causa tanto dolor no sea cierto o que regrese todo a como estaba. En nuestro inconsciente pensamos que hay una reversa a la situación y fantaseamos con que todo regrese a como era. Nos creemos pensamientos de negociación, como por ejemplo: si cambio, mi pareja volverá, si le imploro a Dios mi pareja se convertirá en mejor persona, si hago este gesto mi hijo volverá. Como mi amiga dice, el volverá a vivir conmigo cuando se de cuenta que me necesita (aunque lleva divorciada quince años, su ex esposo se volvió a casar y tiene un niño con la nueva esposa). Es una etapa a la que nos aferramos para evitar la siguiente etapa, la depresión.



Cuarta etapa: depresión

La cuarta etapa, la de la depresión, es muy importante pues es la que nos prepara para aceptar la situación de pérdida. Es el momento en el que nos damos permiso de sentir el dolor intenso que la pérdida o el cambio de vida nos representa. En esta etapa hay incertidumbre, vacío y dolor. Ojo que aquí no estamos hablando de una depresión clínica. Estamos hablando de una tristeza profunda que nos desgana para que la sintamos, lloremos y enfoquemos en dimensionar lo que perdimos. Es importante sentirla para superarla. Aquí recuerdo la escena de la película animada de Pixar Inside out: "Joy" (Alegría) que es el motor positivo que tiene el comando de Riley (la niña dentro de la cual viven todos estos sentimientos), no permite que "Sadness" (Tristeza) toque los recuerdos ni tenga un papel importante en la vida de Riley. Hasta que se da cuenta que cuando Riley se permite sentir tristeza y llora, permite que sus papás la reconforten y estén allí para apoyarla. También logra aceptar que ya no vive en Minnesota y está mas abierta a buscar amistades en su nuevo lugar. En general, nos da pánico sentir una tristeza profunda, pero al permitirnos sentirla esta encuentra salida, nos acerca a personas que nos aman por ser quienes somos y la tristeza pasa. Algo más que es muy importante ocurre, logramos solucionar. En mi caso la tristeza profunda que sentí de la muerte de mi papá, me permitió darme cuenta lo bueno que tenía, sus momentos tiernos y su ética de creer en sus ideas y trabajar por lo que quería lograr... todo esto lo llevo dentro de mi. Ni la distancia, ni el hielo de nuestra relación, ni la muerte me lo quita.

Mi hermano me acaba de decir que él quiere una terapia que lo ayude sin que haya sufrimiento. Me hizo pensar que sufrir, que etimológicamente quiere decir llevar por debajo algo, ya lo está haciendo. Sufrimos cuando callamos y cargamos las penas por dentro. Debí haberle respondido que sufriendo ya está, que ahora se trata de resolver para vivir con plenitud. Existen muchas instancias en las que necesitamos ayuda profesional para resolver esta o cualquier otra etapa en la que nos quedamos estancados. Un psicólogo, que nos inspire confianza puede acompañarnos y apoyarnos para que logremos sentir, rompernos para reconstruirnos con lo que aprendimos y dejar de sufrir. Si estás pasando por una etapa de tristeza por el duelo que vives o si estás en depresión, te enviamos un abrazo de tías, que esperamos te llene de Esperantza. Si crees que necesitas apoyo, puedes hacer una cita de orientación que te dirija a un profesional para que te apoye a llevar tu duelo aquí.



Quinta etapa: aceptación

La quinta fase es la aceptación. En esta etapa empezamos a comprender y aceptar la pérdida. Aquí empezamos a aceptar que la vida continúa y nosotros debemos de seguir. En esta etapa es cuando nos volvemos más sabios, pues sacamos las reflexiones más profundas, tomamos decisiones importantes y a partir de allí construimos nuestra nueva realidad. Por ejemplo, cuando tuve noticias de que mi mejor amigo había muerto en un accidente automovilístico, mientras yo estudiaba fuera, entré en una tristeza profunda y no paraba de llorar. Un día entré en lo más profundo de mí y encontré la sabiduría del momento. Él fue mi primer mejor amigo, el abrió mi corazón y vio el valor en mi cuando yo no lo veía. Mi corazón quedaría abierto para nuevas amistades, con la seguridad de que yo tenía mucho para dar y recibir gracias a él. Esto no lo hubiera yo podido comprender si no me hubiera dado el tiempo de quebrarme, de parar al mundo y sus actividades por una tarde, para poder aceptar que mi mejor amigo murió.

Tampoco se puede decir cuánto tiempo durara este duelo por que cada persona y cada pérdida tiene su propia intensidad y tiempo para sanar. Si llevas meses y aún no regresas a tus rutinas diarias y a disfrutar la vida por momentos, es probable que necesites apoyo para manejar de mejor forma tu duelo. Puedes leer sobre nuestros profesionales para encontrar a alguien que de el apoyo que necesitas aquí.


El duelo es personal y se siente como un largo invierno. Es así, las muertes y los cambios de vida nos traen momentos de mucha tristeza, en donde a veces nos es difícil funcionar y vivir. Pero cuando pasamos por el dolor nos transformamos en personas con enseñanzas y así como después del invierno regresan los pájaros y los cerezos tienen botones de flor, así regresa en nosotros la primavera. Una nueva explosión de vida, que lleva dentro la sabiduría de lo que aprendimos al perder personas amadas, cambiar de país o vivir en una nueva etapa familiar.


A una amiga le decía que lo bonito de los duelos es que cuando uno pasa por el dolor está listo para los nuevos comienzos. Sí es cierto que hay cosas que cambian para siempre cuando cambiamos de país, cuando personas que nos han amado y han vivido cerca de nosotros mueren. Pero recordemos que lo que nos dejaron en el corazón va a vivir dentro de nosotros para siempre. Tenemos el deber de contar sus historias a nuestros hijos y conocidos. Hay veces que nos preocupamos si dimos lo suficiente a estas personas que amamos y fallecieron, para lo cual te digo que en la vida y las emociones existe la ley de la reciprocidad. Si esta persona es especial para ti es seguro que para esta persona tú también eras muy especial. Si tú eras especial para esta persona es porque tú le diste significado a su vida, ya sea porque escuchaste con atención sus historias y lecciones o por que el tiempo que pasaste y la compañía que le diste fue de gran importancia en su vida.


Uno de mis días más tristes después de romper mi relación con mi papa, me paré cerca de un cerezo y le pregunte si volvería a ser feliz. Sentía un abandono, una tristeza tan profunda de ser adulta, sin padre que me consuele, viviendo en un país frio. El cerezo me dijo serás tan feliz como la celebración rosa de cuando floreo. Diez años más tarde tomaría mis fotos de boda en el más precioso jardín de cerezos en flor. Confia en que por más frío y desolado que se sienta perder a un ser querido, la primavera siempre llegará.




"Nunca puedes detener la fuerza de la primavera".- Tom Waits




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